1. El miedo no le educa, solo paraliza
2. Destruye su motivación intrínseca (hacer el bien porque se siente bien)
3. Genera ansiedad y daña su autoestima
Imagínate que tu jefe te dijera que te está vigilando las 24 horas del día durante un mes y que, si cometes un error, te quedarás sin sueldo. ¿Cómo te sentirías?…Seguramente con una ansiedad innecesaria. L@ niñ@s sometid@s a esta presión pueden preocuparse excesivamente por si están cumpliendo las expectativas de sus madres/padres. Además, cuando vinculas su valía personal a su comportamiento estás haciendo algo peligroso porque el mensaje que recibe tu hij@ es: «Solo soy dign@ de recibir cosas buenas si soy perfect@». Y este mensaje tiene un riesgo: Si tu hij@ tiene un mal día (algo normal en la infancia), siente que es un «niñ@ mal@», lo que perjudica su autoestima. Tu hij@ necesita saber que es amad@ y aceptad@ incondicionalmente, incluso cuando se equivoca.
4. Erosiona la confianza y el diálogo
5. Pierdes la oportunidad de enseñarle a gestionar sus emociones
Si necesitas más información o realizar una consulta, no dudes en contactar con nuestro equipo de PLANN PSICOLOGÍA Y LOGOPEDIA a través de info@plann.es. Estaremos encantadas de ayudarte.
Escrito por Ana Pareja (Psicóloga Colegiada Nº M-15685)