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Por qué usar a los Reyes Magos como amenaza, daña a tu hij@

En este mes de diciembre hay una frase que resuena en muchos hogares, a veces por inercia y otras por desesperación: «Mira que Papá Noel te está viendo» o «Si sigues así, los Reyes no te traerán juguetes«. Parece una herramienta mágica para conseguir obediencia inmediata en una época de mucho ajetreo, pero ¿alguna vez te has parado a pensar qué mensaje real estás mandando a tu hij@?Aunque la intención sea buena (conseguir que se porten bien), convertir la navidad en un sistema de premios y castigos tiene consecuencias profundas en el desarrollo emocional de l@s niñ@s. 
 
Utilizar la amenaza del «policía navideño» tiene consecuencias negativas para el desarrollo emocional de tu hij@ porque: 

1. El miedo no le educa, solo paraliza

Cuando utilizas la figura de los Reyes Magos o Papá Noel como una figura de autoridad que vigila y castiga, estás cambiando su comprensión de cómo comportarse por el miedo a las consecuencias de su comportamiento. Tu hij@ no deja de «portarse mal» porque haya entendido que su conducta no es adecuada (por ejemplo, pegar duele o gritar molesta), sino porque tiene terror a quedarse sin sus juguetes/regalos.
Esta actitud fomenta una obediencia ciega basada en el temor a la autoridad, en lugar de desarrollar un criterio propio y valores sociales. 

2. Destruye su motivación intrínseca (hacer el bien porque se siente bien)

Uno de los puntos clave de la psicología infantil es la responsabilidad intrínseca. Queremos que nuestr@s hij@s sean empátic@s y respetuos@s por convicción, por valores morales y no por interés.
Cuando condicionas obtener regalos por su comportamiento («Si eres buen@, hay bici; si eres mal@, no hay bici«), estás reforzando comportamientos superficiales. 
De esta forma tu hij@ aprende a actuar «bien» solo cuando hay una recompensa material por medio o un adulto mirando. ¿Qué crees que pasará cuando no haya regalos en juego?…pues lo más seguro es que su motivación para «portarse bien« desaparezca.

3. Genera ansiedad y daña su autoestima

Imagínate que tu jefe te dijera que te está vigilando las 24 horas del día durante un mes y que, si cometes un error, te quedarás sin sueldo. ¿Cómo te sentirías?Seguramente con una ansiedad innecesaria. L@ niñ@s sometid@s a esta presión pueden preocuparse excesivamente por si están cumpliendo las expectativas de sus madres/padres. Además, cuando vinculas su valía personal a su comportamiento estás haciendo algo peligroso porque el mensaje que recibe tu hij@ es: «Solo soy dign@ de recibir cosas buenas si soy perfect@». Y este mensaje tiene un riesgo: Si tu hij@ tiene un mal día (algo normal en la infancia), siente que es un «niñ@ mal@», lo que perjudica su autoestima. Tu hij@ necesita saber que es amad@ y aceptad@ incondicionalmente, incluso cuando se equivoca.

4. Erosiona la confianza y el diálogo

La base de una relación sana entre madres/padres e hij@s es la confianza. Cuando l@s niñ@s crecen y descubren la verdad sobre estas figuras mágicas, descubren también que fueron utilizadas como herramientas de manipulación o chantaje emocional y eso es algo que puede generar desconfianza y malestar hacia .
Si utilizas la mentira para controlar su comportamiento, dificultas la posibilidad de construir una comunicación abierta. Tu hij@ puede volverse más reservad@ y menos dispuest@ a compartir sus sentimientos por miedo a ser juzgad@ o castigad@ y de esta forma limitas cualquier camino hacia una comunicación y un diálogo sincero.

5. Pierdes la oportunidad de enseñarle a gestionar sus emociones

El chantaje es un atajo que impide enseñar lo verdaderamente importante a tu hij@: la gestión emocional.
Si tu hij@ tiene una rabieta o pega no necesita una amenaza sobre los Reyes Magos, lo que necesita es ayuda para aprender a manejar su frustración, su rabia o su tristeza cuando las cosas no le salen como quiere.Cuando utilizas la amenaza, no estás validando su emoción y no le estás proporcionando el acompañamiento ni las herramientas necesarias para gestionar los desafíos de su día a día.
 
Recuerda:
 
Las fiestas no deberían ser un examen de comportamiento, sino un momento para celebrar el amor, la generosidad y el tiempo en familia.
Los regalos son una muestra de afecto incondicional, no un premio por buena conducta. Este año, te invitamos a dejar de lado las amenazas y a conectar con tu hij@ desde la empatía para que se sienta comprendid@ y guiad@, no vigilad@ y amenazad@. Hagamos que la magia de la navidad sea la conexión, no el control.

Si necesitas más información o realizar una consulta, no dudes en contactar con nuestro equipo de PLANN PSICOLOGÍA Y LOGOPEDIA a través de info@plann.es. Estaremos encantadas de ayudarte.

Escrito por Ana Pareja (Psicóloga Colegiada Nº M-15685)